Las velas eléctricas del Pilar hacen milagros de poca calidad

Según ha constatado el obispado, desde que hace años se cambiaron las tradicionales velas de cera por velas eléctricas la calidad de los milagros ha descendido. Los encargados del templo temen que eso pueda influir en los vigilantes. "La competencia ya era muy alta antes con Fátima y Lourdes, pero ahora con la crisis es aún peor."

Las encuestas indican que sólo una de cada mil oraciones es escuchada y respondida. "La gente ya no viene a pedirle a la Virgen que le crezca la pierna, como antes, ahora para eso vas al Miguel Servet. Pero sigue habiendo muchas necesidades que la sociedad no cubre y los fieles acuden rezando para obtener trabajo, para poder pagar la hipotéca o para que aparezca un político honrado. Sigue habiendo lugar para los milagros", declara el Padre Damián, prelado de lo sobrenatural.

Los pobres que piden en la puerta están sintiendo especialmente la falta de milagros. "Cuando uno recupera la vista, o se reencuentra con su hermano perdido, sale más contento y deja mejores propinas. Pero con las nuevas velas el ambiente no es el mismo, ahora huele a Don Limpio, y los milagros no huelen a eso", explica Rafa Also en un descanso de su cojera fingida.

El obispado deniega toda responsabilidad. "La crisis afecta a todos por igual, Santos, Vírgenes y Dios. El entorno social actual es especialmente duro, las peticiones se han multiplicado y es difícil dar abasto", indican. Pero, según parece, la duda también planea en los despachos obispales, donde se está planteando aumentar la tensión por encima de los 220V.

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