Mariano Torio, pinsequero de toda la vida, se terminó el pasado jueves un adoquin de 1 kilogramo ante los estupefactos ojos de sus amigos. "Llevaba toda la vida con él", relata su madre. "Se lo regalamos de pequeño y no lo soltaba, como otros niños con su mantita."
Mariano, que cumplirá este mayo 42 años, ha tenido que sufrir durante años las mofas del resto de los aragoneses. "Decía que no podía dejarlo", cuenta D. Jacinto Buenafuente, amigo de Mariano y responsable de Zara, donde Mariano intentó trabajar como reponedor sin éxito "porque dejaba la ropa pegajosa."
D. Jacinto, nombrado portavoz de Mariano, agradece las muestras de cariño que ha recibido al difundirse la noticia y aclara que aún no ha decidido aceptará la invitación para ser Pregonero en las próximas Fiestas del Pilar. "Está atravesando una etapa muy difícil, el adoquín ha dejado un gran vacío en su boca. Va por la calle chupando los adoquines de verdad, y consideró comprarse un chupachups gigante de los que venden en el VIPS, pero los rechazó al ver que estaban huecos."
Agradecimientos pasteleros
Desde la pastelería Caro, los herederos de Manuel Caro, el inventor del adoquín, han mostrado su emoción: "El sueño de nuestro abuelo se ha cumplido. Cuando decidió fabricar dulces más grandes que el estómago humano muchos se rieron de él pero gracias a Mariano se ha reivindicado al laminero aragonés". Como agradecimiento, le han ofrecido al héroe de Pinseque un nuevo adoquín, hecho específicamente para él, de 10 kilos.
Desde Lacasa también han mandado un premio a Mariano Torio: un lacasito de 3 metros de altura con una tarjeta que le invita a "descubrir todos los nuevos dulces que Aragón ha generado en estos 42 años". Por su parte, Frutos Secos el Rincón le ha prohibido el acceso a sus establecimientos porque lo babea todo y no compra nada.

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