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| Gente del medievo celebrando su liberación |
Zaragoza amaneció el pasado jueves invadido por caballeros, doncellas, juglares y pordioseros, tras el derrumbe de 30 metros de la muralla romana por la que escaparon de su encierro centenario. Los viandantes creyeron que se trataba de una promoción del cercano Centro de Historia y comenzaron a hacer fotos. La Policía Local pudo intervenir antes de que algunos caballeros nerviosos atacaran a los que calificaron, en sus propias palabras "bruxos com senestras artes".
La Junta del Distrito está buscando alojamiento temporal a los recién liberados, que no parecen acostumbrarse a las nuevas costumbres y "huelen muy mal", según algunos testigos. Jesuitas y Franciscanos han acogido con los brazos abiertos a sus hermanos recuperados, que palian la falta de vocaciones de los últimos años, "aunque tendremos que enseñarles el Padre Nuestro en castellano antes de que se puedan integrar en sus nuevas tareas", explica el Mayor Provincial de los franciscanos.
Los leprosos están siendo llevados al Royo Villanova ya que el antiguo lazareto del San Lázaro se cerró hace más de un siglo. Fuentes de Sanidad indican que esta nueva ola de refugiados puede afectar al déficit de la comunidad, ya que el maravedí no es moneda de curso legal.
Peligro en la Muralla Romana
Los vecinos del Casco Histórico temen que las obras del tranvía hayan podido afectar a la estructura de la muralla romana y que una rotura pueda servir de acceso a una legión romana con ansias de conquista. "Ya tenemos suficiente con los impuestos del Ayuntamiento", se queja Ermes Catero, comerciante del Mercado Central, "como para tener que pagar el tributo del César, que seguro que ni siquiera desgrava."
La Junta del Distrito está buscando alojamiento temporal a los recién liberados, que no parecen acostumbrarse a las nuevas costumbres y "huelen muy mal", según algunos testigos. Jesuitas y Franciscanos han acogido con los brazos abiertos a sus hermanos recuperados, que palian la falta de vocaciones de los últimos años, "aunque tendremos que enseñarles el Padre Nuestro en castellano antes de que se puedan integrar en sus nuevas tareas", explica el Mayor Provincial de los franciscanos.
Los leprosos están siendo llevados al Royo Villanova ya que el antiguo lazareto del San Lázaro se cerró hace más de un siglo. Fuentes de Sanidad indican que esta nueva ola de refugiados puede afectar al déficit de la comunidad, ya que el maravedí no es moneda de curso legal.
Peligro en la Muralla Romana
Los vecinos del Casco Histórico temen que las obras del tranvía hayan podido afectar a la estructura de la muralla romana y que una rotura pueda servir de acceso a una legión romana con ansias de conquista. "Ya tenemos suficiente con los impuestos del Ayuntamiento", se queja Ermes Catero, comerciante del Mercado Central, "como para tener que pagar el tributo del César, que seguro que ni siquiera desgrava."

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