A pesar de las previsiones, la crisis ha llegado hasta la popular Oktoberfest que se celebra en Zaragoza todos los años durante las Fiestas del Pilar. Ocurrió ayer a las once de la noche. "Me entró el pánico al ir grifo por grifo y no conseguir nada", explica David Birra, un Ingeniero en Telecomunicaciones con 1 MBA, 5 idiomas y experiencia internacional, que estaba en el paro hasta que lo contrataron de camarero. "Me habían pedido un par de jarras y había mucha gente más esperando para pedir. Se lo comenté al encargado, que se encogió de hombros y me confesó que no quedaban más barriles".
La noticia tardó en difundirse a causa del estado etílico de los presentes, que no dejaban de cantar a voz en grito sin prestar atención a lo que ocurría. La organización hizo batido de salchichas, y consiguieron calmar las ansias bebedoras de los primeros clientes. "Yo sabía que cuando se les llenara la tripa de algo que no fuera cerveza se darían cuenta", continúa David.
Por suerte, la actitud festiva de la multitud evitó que hubiera tumultos, y el exceso de borrachos fue absorvido por Valdespartera, Interpeñas, la Arboleda de Macanaz y unos chinos que nadie sabe de dónde llegaron con un montón de cervezas a la venta.
La organización de la Oktoberfest ha confirmado que hoy volverá a abrir las puertas con un nuevo enfoque. "Vamos a sustituir la cerveza por gin-tonics. El 90% de la gente no creemos que se dé cuenta, y al resto les parecerá guay porque está de moda". Al parecer, los famosos codillos también serán sustituidos por pinchos de diseño, en una decisión que pone en peligro los cimientos de la propia celebración. Ambar, el principal patrocinador, no ha hecho declaraciones, pero los rumores apuntan a que aprovechará para presentar su nueva bebida Ambar Gin-Toñic.

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