Coincidiendo con la Semana Santa, la ciudad de Jaca, en el prepirineo oscense, se ha visto invadida por una orda de zaragozanos que ha tomado sus calles, sus parques, sus bares y restaurantes, e incluso muchas de las casas. Los propios jacenses, aterrorizados, han huído al monte por temor a las intenciones de los invasores. De momento se agrupan en campamentos de refugiados, mientras los cascos azules de la Guardia Civil vigila las carreteras de acceso a Jaca por si los zaragozanos comenzaran a moverse.
Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. La ONU ha solicitado con urgencia ayuda humanitaria, y desde Francia ya se ha puesto en marcha una caravana de camiones llenos de naranjas. El ex-presidente Zapatero se ha ofrecido para mediar "con talante", aprovechando sus dotes comunicativas que "acabaron con ETA". El IBEX-35 reaccionó con fuertes bajadas tras su ofrecimiento, temiendo que su intervención cause algún altercado entre zaragozanos y jacenses.
La invasión se extiende
Según algunos observadores de la ONU, la marea humana de zaragozanos, que recuerda a la Marcha Verde con la que Marruecos tomó el Sahara, también ha llegado a Salou y alrededores. Las autoridades catalanas han declarado la provincia de Tarragona zona catastrófica y están pensando en excluirla de los Países Catalanes. El ejecutivo central teme que, con la ayuda de las compañías aéreas low-cost, la invasión de los maños sea imparable tras la detención la semana pasada de un bilbilitano en Turquía.

Comentarios
Publicar un comentario