Olga Tillazo, trabajadora de una ETT, ha pasado todo el día encerrada en la oficina de la empresa donde trabaja recibiendo a clientes. Los candidatos a las distintas vacantes ofrecidas formaban una larga cola que rodeaba la manzana. "En el INEM hoy sólo hacen servicios mínimos, y aquí los servicios son máximos", contaba un demandante de empleo que esperaba su turno. "Yo ya he estado, pero voy a repetir por si consigo algo mejor."
Las personas que accedían al interior de la ETT salían muy satisfechas del trato recibido. "La Srta. Tillazo es una profesional que no hace distinciones por sexo, raza ni religión", nos indicó Bibiana Lesbos, que antes trabajaba en la construcción. "La inactividad acaba con una persona, estar en el paro te baja la moral. Pero esa Olga encuentra un hueco para todos."
Los jefes de Olga están preocupados ya que, en el caso de que su ejemplo cundiera, la gente podría emplearse mucho más rápido, y unas cifras bajas de paro supondrían un importante varapalo para el sector de las ETT.

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